lunes, 11 de agosto de 2008

Superficies

Níquel en las suelas, poesía, profecías…  
Huecos, abolladuras, napas retorcidas, el pavimento 
contiene rotas tuberías y la tierra da arcilla.
El tranvía humeante arroja chispas adentro del sombrero de paja, 
y un tal Vincent Van Gogh chupa aguarrás y devuelve pompas 
en amarillo intenso.
Descalzos la calle quema, cascadas entibian y desempolvan 
a las piedras, bendicen.
Santuario donde primera vez comprendí al cielo, 
indescriptible puesta, eso que el habla trata de conquistar y pudre.
Desarticulada marioneta frena los rebotes y habita rajaduras. 
Suelta hubiera chocado contra el muñón de un bebedero, 
dejaría calva la plazoleta, 
y tendida su madera lavada apenas inclinada.
Cúmulo, espigas roturables, un toque de álamos 
y la plantación crece a ríos revueltos, el agua dulce, 
puñado de respuestas desplumado agito vertebras.
Flojo nudo abre al rezo y desarma arrastres.


M.T.L








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