Enajenado disconforme hombre,
engolosinado los placeres le arrebataon el cuerpo
Cómplices el sol y el mar presentarán a la recién llegada fealdad
Anatomía cambiante los peces devoraron fondo y superficie,
de una estética trozada,
a mano limpia.
Tejido de los mares,
áspera gelatina pasmas las buenas acciones de las masas.
Impensada soledad
La viscosidad suda llora babea todo parece igual,
las gotas trenzan lentamente algas a tierra.
Del monte ruegos escuchados concedidos,
os imploro...
Dadme la inteligencia del pájaro alas eso espero alas,
vista onírica de los insectos,
savia a mis venas paz,
los tentáculos del pulpo tocar besando,
de las plantas raíces que mi lengua saboree ricos minerales,
el tacto de la abeja que seduce hamacando la flor,
pelaje del oso cómodo pernoctar,
la máxima gratificación de supervivencia animal placer,
dadme dadme dadme...
Y el monstruo del placer echó rodar,
satisfacción,
melancolía.
M.T.L
miércoles, 9 de julio de 2008
martes, 8 de julio de 2008
lunes, 7 de julio de 2008
Las Gorgonas

Entre los numerosos monstruos míticos que poblaron el Mediterráneo -y que en el fondo vendrían a representar los peligros del mar -, ninguno tan cercano a nosotros como las Gorgonas que, según el poeta griego Hesíodo, habitaban en el lejano occidente, al otro lado del Océano, donde se encontraban los límites de la Noche.
En la Mitología griega, las Gorgonas eran tres hermanas monstruosas llamadas Esteno, Euriale y Medusa. De ellas, Medusa era mortal, las otras dos imnortales. Su mítica existencia está estrechamente vinculada a la del héroe Perseo, hijo de Zeus y Dánae que fue seducida por el dios en forma de lluvia de oro mientras se encontraba en la mazmorra subterránea en donde había sido encerrada por su propio padre, Acrisio, quien intentaba huir de un oráculo según el cual un nieto suyo le causaría la muerte. Al nacer Perseo, fruto de la unión del dios y la mortal, Acrisio, desesperado, introdujo al niño y a la madre en un arca de madera y los arrojó al mar con la intención de que ambos perecieran ahogados. Pero fueron rescatados sanos y salvos por un pescador de la isla de Sérifos donde el héroe creció hasta convertirse en un apuesto joven. Llegado a este punto y con motivo de que el rey de la isla, Polidectes, había solicitado a sus súbditos que aportaran presentes para sus futuras bodas, Perseo, agradecido por todo lo que habían hecho por él, le prometió que le traería la cabeza de la Gorgona Medusa, un ser peligroso provisto de una mirada capaz de convertir en piedra. El rey accedió encantado pues ,por su parte, se había enamorado de Dánae y veía en ello la posibilidad de alejar al joven lo más posible.
Guiado siempre por los dioses Atenea y Hermes, sus protectores, Perseo partió de Sérifos y se dirigió primero al lugar donde vivían las Grayas, tres viejas hermanas, hermanas a su vez de las Gorgonas, que tenían un solo ojo y un solo diente para las tres. Perseo les arrebató el ojo y el diente y no se los devolvió hasta que éstas le indicaron el camino que le llevaría hasta las Ninfas. El héroe se encaminó a la morada de las Ninfas y recibió de ellas tres objetos mágicos que le serían después muy útiles : unas sandalias voladoras, un casco que hacia invisible a quien lo llevara y una kíbisis (una especie de zurrón).
Salió volando Perseo con ayuda de las sandalias hasta los confines del mundo, hasta el lejano occidente donde encontró a las tres Gorgonas dormidas. Las tres tenían el mismo aspecto espantoso: las serpientes se enroscaban por encima de sus cabezas y alrededor de sus cinturas, poseían alas, garras y unos afilados colmillos. Con la ayuda de Atenea que guiaba su mano, Perseo consiguió cortar la cabeza de Medusa volviendo la mirada hacia su escudo de bronce en donde veía reflejada la imagen del monstruo. Entonces, de ese cuello cortado nacieron el guerrero Crisaor y el caballo alado Pegaso. El héroe metió su trofeo en el zurrón y, perseguido por las dos hermanas que se habían despertado, voló hacia el país de los Etíopes. La mirada petrificante de Medusa le servirá después para vencer al monstruo que iba a devorar a la princesa Andrómeda y para vencer también a los pretendientes de ésta. Tras el episodio de Andrómeda y otras aventuras, la diosa Atenea recogió la cabeza de Medusa y la fijó para siempre en su égida.
Una versión tardía del mito que recoge Ovidio (Metamorfosis IV 665 ss.) cuenta que Medusa fue una ninfa de gran belleza que se había unido a Poseidón en un templo consagrado a Atenea. Encolerizada por tamaño acto de impiedad, la diosa la había transformado en un monstruo.
Los atributos más característicos de las Gorgonas son, por lo tanto, las serpientes saliendo de su cabeza a modo de cabellera y a veces también de su cintura, los ojos siempre grandes, muy abiertos, generalmente amigdaloides, la boca inmensa, amenazadora, con la lengua colgando entre los dientes, los colmillos afilados como de jabalí .El aspecto más destacado posiblemente sea el de sus ojos. Esos ojos enormes y abiertos con la intención de plasmar su mirada petrificante. Es el ojo que todo lo ve, que nos sigue a todas partes, representado en muchas culturas ( el ojo de Horus, el ojo de Yavé). Es también el ojo que fascina, que petrifica, lo que luego habría de convertirse en el Mal de Ojo.
Gorgonas : Hijas de Forco y Ceto, llamadas asimismo, por su padre, las fórcidas. Sus nombres propios eran Medusa, Steno y Euriale, y la única mortal era Medusa. Sus manos eran de cobre, sus cabellos, de serpientes, y sus alas de oro.
Grayas : Hermanas de las Gorgonas. Se llamaban Enio, Pefredo y Dino, y se las imaginó ancianas, y canosas, con un solo ojo y un solo diente para las tres.
Pegaso : Fabuloso caballo de los mitos griegos, que nació de la sangre de la Medusa decapitada por Perseo. Era alado y sirvió de cabalgadura a Apolo y a Belerofonte.
Perseo : Hijo de Dánae y de Zeus convertido en lluvia de oro. Perseo decapitó a Medusa, de cuya sangre se formaron Crisaor y el caballo Pegaso.
Medusa: Una de las tres Gorgonas, la única mortal.Su sangre luego de ser decapitada formó la planta marina llamada coral.
domingo, 6 de julio de 2008
sábado, 5 de julio de 2008
A Bao A Qu
El resultado del trabajo de Francisco Toledo en el Manual de zoología fantástica es una manual con ilustraciones distintas y complementarias donde las visiones transitan de lo extraordinario-a-lo-largo-de-los-siglos a lo extraordinario cotidiano. Toledo (nacido en Juchitán, Oaxaca, en 1940, y formado al mismo tiempo en las tradiciones mestizas y en las tradiciones indígenas de México) acude a su propio acervo zapoteca y lo despliega animosamente.
A Bao A Qu:
En la escalera de la Torre de la Victoria habita desde el principio del tiempo el A Bao A Qu, sensible a los valores de las almas humanas. Vive en estado letárgico, en el primer escalón; y sólo goza de vida consciente cuando alguien sube la escalera. La vibración de la persona que se acerca le infunde vida; y una luz interior se insinúa en él. Al mismo tiempo, su cuerpo y su piel casi translúcida empiezan a moverse. Cuando alguien asciende la escalera, el A Bao A Qu se coloca casi en los talones del visitante y sube prendiéndose del borde de los escalones curvos y gastados por los pies de generaciones de peregrinos. En cada escalón se intensifica su color, su forma se perfecciona y la luz que irradia es cada vez más brillante ...
A Bao A Qu:
En la escalera de la Torre de la Victoria habita desde el principio del tiempo el A Bao A Qu, sensible a los valores de las almas humanas. Vive en estado letárgico, en el primer escalón; y sólo goza de vida consciente cuando alguien sube la escalera. La vibración de la persona que se acerca le infunde vida; y una luz interior se insinúa en él. Al mismo tiempo, su cuerpo y su piel casi translúcida empiezan a moverse. Cuando alguien asciende la escalera, el A Bao A Qu se coloca casi en los talones del visitante y sube prendiéndose del borde de los escalones curvos y gastados por los pies de generaciones de peregrinos. En cada escalón se intensifica su color, su forma se perfecciona y la luz que irradia es cada vez más brillante ...
viernes, 4 de julio de 2008
jueves, 3 de julio de 2008
William Blake : "Aquel que desea y no obra, engendra pestilencia"

El 28 de noviembre del año de gracia de 1757 nace, en Londres, bajo el signo de Sagitario, William Blake, también apodado Blake "el Loco". Fue también grabador y dibujante.
En agosto de 1827 contempla cómo se abren ante sí las puertas de la otra realidad para darle paso franco a los campos del Elíseo.
Gwin, rey de Noruega
Venid, reyes, a escuchar mi canto.
Cuando Gwin, hijo de Nore,
a las naciones del norte
su cetro cruel imponía,
los nobles de esas tierras se alimentaban
de los hambrientos pobres.
Les arrebataban el cordero y ahuyentaban
a los necesitados de sus puertas.
El país está desolado. Nuestras mujeres
e hijos lloran por pan.
¡Rebelaos y deponed al tirano¡
¡Humillemos a Gwin¡
Gordred, el gigante, interrumpió
el sueño en su caverna.
Sacudió las colinas y en las nubes
los turbulentos estandartes agitó.
Bajo ellos se precipitaron, como negra tempestad,
los numerosos hijos de la sangre
como crías de leones que en tierras lejanas rugen y
Buscan por la noche su alimento.
Descienden en terrible tropel por las colinas de Bleron;
sus gritos suben a las nubes,
¡el caballo arrollador y las fragorosas armas
parecen rápidos y poderosos diluvios¡
Mujeres y niños lloran a gritos
siguiendo detrás en tumultuosa procesión,
aullantes como espectros, furiosos como lobos,
en el día helado y ventoso.
Arrojemos al tirano por los suelos,
humillemos a Gwin,
gritan; que diez mil vidas
paguen la cabeza del tirano.
De torreón en torreón exclaman los guardias:
¡oh Gwin, hijo de Nore,
despierta¡ Los pueblos, negros
como nubes, llegan, aplastando todo a su paso.
Gwin viste su coraza y su palacio estremece.
Sus lugartenientes acuden de todas partes;
cada uno parece un tremendo trueno
y sus voces solemnes resuenan.
Como piedras colocadas en torno a una tumba,
rodean al rey.
De pronto cada uno esgrime su lanza
y se escucha el entrechocar de los aceros.
El labrador abandona su arado
para cruzar los campos ensangrentados
el mercader se toca de acero
y abandona las orillas del comercio.
El pastor deja su dulce caramillo
para hacer resonar la chillona trompeta;
el artesano lanza al suelo su martillo
para izar el sangriento perdón.
Como el alto espectro de Barraton
que retoza en el cielo huracanado,
Gwin dirige a sus huestes, negras como la noche
cuando la peste vuela.
Con caballos y con carros
y al frente de sus temerarios lanceros
marcha al son de dolorida canción.
Como nubes en su torno cabalgan los demás.
Gwin levanta la mano. Los nobles se detienen.
¡Preparaos para la lucha¡, grita.
¡Aparece Gordred¡ Su fruncido ceño
perturba nuestros cielos septentrionales.
Los ejércitos enfrentados semejan una balanza
Sostenida por la mano del Altísimo.
Gwin, ya has colmado la medida:
Has de ser barrido de la tierra.
Enseguida se precipitan los furiosos contendientes
como poderosos mares en guerra.
¡Los cielos se estremecen ante el fragor de la batalla
y el polvo asciende al firmamento¡
La tierra despide humos de sangre, gemidos y estremecimientos
al beber la savia de sus hijos.
Un mar de sangre. ¡La mirada no puede
avizorar la temblorosa orilla!
Y junto a ese indómito mar
lloran el hambre y la muerte.
Los llantos de mujeres y niños
se ciernen sobre el campo.
Se ve al Rey furioso a lo lejos,
junto a todos sus poderosos hombres;
parecen llameantes cometas que siembran la muerte
en la noche roja y febril.
Bajo su brazo, como corderos, mueren sus enemigos
o gimen en el llano.
La batalla declina; pero aún los hombres ensangrentados
luchan en colinas de muertos.
La muerte ya está harta y los hombres, exhaustos,
se esfuerzan por salvar sus vidas.
¡El corcel cae sobre el corcel y el escudo sobre el escudo,
hundiéndose en este mar de luchas.
El dios de la guerra está ebrio de sangre,
la tierra se desvanece y vacila;
el hedor de la sangre repugna a los cielos.
¡Los espectros sacian la garganta del infierno!
Ah, ¿qué justificación los reyes presentan
para el horrible trono
cuando mil muertos venganza reclaman
y los fantasmas gimen sin dejar de acusar?
Cual encendidos cometas celestiales
que estremecen los astros luminosos
haciéndoles caer como frutos a la tierra
a través de la fiera noche ardiente
se enfrentaron Gwin y Gordred.
El primer golpe es decisivo:
¡desde la frente hasta el pecho
Gordred hiende la cabeza del rey¡
Gwin cae. Todos los hijos de Noruega
que siguen con vida huyen.
Los restantes llenan el valle de la muerte.
Por ellos luchan las águilas.
El río Dorman lleva
hacia el mar septentrional la sangre
que ha enlutado a sus hijos, abrumando
al placentero país del sur.
Una Imagen divina
La crueldad tiene corazón humano .
Y la envidia humano rostro;
el terror reviste divina forma humana
y el secreto lleva ropas humanas.
Las ropas humanas son de hierro forjado,
la forma humana es fragua llameante,
el rostro humano es caldera sellada
y el corazón humano, su gola hambrienta.
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